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El sérum facial es un tratamiento concentrado, de rápida absorción y alta eficacia, formulado con moléculas pequeñas para penetrar más profundamente en la piel. Sirve para hidratar, iluminar y apoyar el cuidado antiedad según el activo que elijas, sin dejar sensación pesada. Bien usado, potencia tu rutina y ayuda a que la piel se vea más suave, luminosa y pareja con el paso de los días.
El sérum facial es un “refuerzo” de tu rutina: aporta una mayor concentración de ingredientes activos que una crema tradicional y se enfoca en necesidades concretas. Por eso se vuelve tan versátil: puedes elegir uno para deshidratación, otro para manchas o uno para líneas de expresión, sin cambiar todo lo demás.
Lo que lo hace tan efectivo:
Para aprovecharlo de verdad, el sérum facial va siempre antes de la crema hidratante. La idea es simple: primero aplicas lo más ligero y concentrado; después, sellas con hidratación para mantener el confort y evitar pérdida de agua.
Orden recomendado (mañana y noche):
Si usas activos potentes como el retinol, suele funcionar mejor en la noche. Por la mañana, sérum con vitamina C y fórmulas hidratantes son un gran apoyo para un look más fresco y uniforme.
La cantidad ideal es 3 a 5 gotas. Con eso alcanza para rostro (y, si quieres, cuello), sin desperdiciar producto ni saturar la piel. El truco es aplicar con técnica suave para que se absorba mejor y no se “pille” con los pasos siguientes.
Paso a paso rápido:
Tip práctico: si te queda pegajoso, probablemente estás usando más de lo necesario o estás mezclando demasiadas capas muy rápido. Dale unos segundos entre pasos.
Cuando se habla de “recomendación dermatológica”, la idea central es elegir un sérum facial según tu tipo de piel y objetivo, con fórmulas bien toleradas y uso constante. En general, se prioriza partir simple, sumar un activo a la vez y evitar irritaciones por exceso de mezcla.
Ingredientes estrella y para qué suelen usarse:
Si tu piel es reactiva, parte por opciones hidratantes o calmantes. Si vas a usar retinol, introdúcelo de a poco (por ejemplo, 2–3 noches a la semana al inicio) y prioriza la hidratación. Y si estás embarazada o en lactancia, evita retinoides y elige alternativas suaves.
Usar sérum facial todos los días puede ser una excelente idea, siempre que el activo sea compatible con tu piel y que respetes la tolerancia. Los hidratantes (como ácido hialurónico) suelen llevarse bien con uso diario mañana y noche. En cambio, los activos más intensos (retinol) pueden requerir una adaptación gradual para evitar irritación.
En tiempos de resultados, lo esperable es:
Hazlo simple: elige un objetivo, úsalo con constancia y acompáñalo con hidratación y bloqueador solar facial durante el día.
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